En una entrevista exclusiva, Federico Lusin repasó su trayectoria y reflexionó sobre el presente y futuro del tenis en la zona norte. Con más de dos décadas dedicadas al deporte, Lusin se ha convertido en un referente para jugadores y familias que encuentran en Nordelta un espacio ideal para practicar y crecer dentro de esta disciplina.

Una historia de compromiso con la zona

Federico recordó que su vínculo con Nordelta comenzó en 2005, cuando junto a su equipo alquiló un predio frente a Delta Fútbol para instalar un club de tenis. Allí permanecieron durante trece años, hasta 2018, consolidando una comunidad deportiva que se mantuvo activa y en expansión. Desde 2019, continúa con la escuela de tenis en el Club Nordelta, donde actualmente desarrolla programas sociales y competitivos para todas las edades.

El crecimiento del tenis en Argentina y en Nordelta

Consultado sobre la evolución del deporte en la zona, Lusin destacó que el tenis siempre ha tenido gran demanda y actividad, aunque con etapas de mayor o menor auge según el impacto de los referentes argentinos en el circuito profesional. “En la época de la legión dorada, con tantos jugadores en los cuadros principales, el tenis estaba más en auge. Después bajó un poco, pero siempre se mantuvo. Hoy, con la nueva camada y figuras que entusiasman, el deporte vuelve a traccionar mucho”, explicó. En Nordelta y alrededores, el tenis se consolida como una práctica con fuerte convocatoria, tanto en lo social como en lo competitivo.

El tenis como formación integral

Para Lusin, el tenis es mucho más que un deporte: es una escuela de vida. “Juego desde los seis años y nunca lo dejé. Pasé por la escuelita, la alta competencia y viajes por el mundo. El tenis me formó no solo como deportista, sino como persona. Te prepara para la vida porque te obliga a tomar decisiones, a ser responsable, a tener disciplina y a controlar las emociones: los miedos, las angustias, las tristezas. Es un desarrollo integral que te marca para siempre”, afirmó.

La experiencia de Federico Lusin refleja cómo el tenis puede convertirse en un motor de crecimiento personal y comunitario. Su trabajo en Nordelta desde 2005 y su visión sobre el presente del deporte muestran que, más allá de los resultados, el tenis es una herramienta de formación y un espacio de encuentro que sigue ganando terreno en la zona norte.


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