Melito Cerezo fue mucho más que un fotógrafo: fue un amigo entrañable del polo, un testigo privilegiado de su historia y un hombre que con su cámara y su sonrisa dejó un legado imborrable. Hoy la comunidad del polo lo recuerda con gratitud y emoción.
Hay nombres que no necesitan presentación. En el mundo del polo, decir Melito era sinónimo de alegría, generosidad y pasión. Con su cámara al hombro y acompañado por su inseparable Mary, “La Turca”, recorrió durante más de 40 años las canchas de Argentina y del mundo, convirtiéndose en el fotógrafo más querido y respetado del ambiente.
Una vida ligada al polo
- Orígenes humildes: Nacido en General Arenales, Provincia de Buenos Aires, comenzó trabajando como telegrafista y luego como taxista en Buenos Aires.
- Encuentro decisivo: En uno de esos viajes conoció a Mary Motran, sobrina del reconocido fotógrafo Ricardo “Snoopy” Motran, quien los invitó a Estados Unidos. Allí comenzó su aventura en el polo, sin experiencia previa en cámaras ni en el deporte.
- Primeros pasos: Su primera filmación fue nada menos que del entonces Príncipe de Gales, hoy Rey Carlos III de Inglaterra. Desde entonces, se convirtió en pionero en registrar partidos y torneos, contribuyendo a la difusión televisiva del polo en Argentina.
El fotógrafo del polo
- Cobertura internacional: Además de Argentina, Melito trabajó en Brasil, Estados Unidos, Inglaterra, Francia y Sotogrande, siendo recibido con afecto en cada lugar.
- Reconocimientos: Su labor fue celebrada en clubes como Helvetia y San José en Brasil, donde se convirtió en figura habitual desde los años 90.
- Estilo único: Definía al polo como “una sinfonía” y lo retrataba con la fuerza y la elegancia que lo caracterizan. Sus imágenes inmortalizaron clásicos inolvidables como los enfrentamientos entre los Indios Chapaleufú.
Más que un fotógrafo, un amigo
Melito no solo capturaba partidos: compartía asados, charlas y momentos con jugadores y familias. Vivía en Las Cañitas, a pasos del Campo Argentino de Polo, porque necesitaba sentir cerca “su” deporte. Su casa fue siempre un lugar de encuentro, donde junto a Mary recibía a amigos con hospitalidad y alegría.
Un legado eterno
Aunque decidió retirarse de las canchas en sus últimos años, su huella ya estaba marcada: retrató a generaciones enteras, desde padres hasta hijos y nietos que hoy siguen jugando. Su partida el 29 de enero de 2026 deja un vacío enorme, pero también un legado que seguirá vivo en cada fotografía, en cada recuerdo y en cada sonrisa compartida.
Melito Cerezo será siempre “el” fotógrafo del polo, el amigo de todos. Gracias por tanto, querido Melito. Tu memoria seguirá iluminando cada cancha y cada historia del deporte que tanto amaste.

Source: PoloHUB Read More